DESTELLOS DE MI YO INFANTIL (Autobiografía)
Salí del cine aún abrumada por la película, por la feliz protagonista: sus risas, su inocencia, su despreocupación, su rebeldía. Me quedó grabada su cara de auténtica felicidad en imagen fija, a tamaño descomunal, que rompieron los créditos finales. Ecos de mi algo lejano.
Con esa imagen en la retina, el viento cálido aquella tarde primaveral voló mis recuerdos y en mi cabeza empezó el pase de la película de mi vida, casi en blanco y negro, cuando esa niña era yo: noté las mariposas en la barriga cuando el columpio volaba en el parque, la arena caliente bajo mis pies de aquellos junios de playa y comida eterna en el chiringuito, el placer indescriptible de salir de la heladería con una montaña de bolas de colores inestables y medio derretidas, la emoción creciente al montar en las atracciones de la feria, gastando una ficha tras otra, y el olor a algodón de azúcar y manzana caramelizada que envolvía la escena.
Destellos fugaces de mi yo infantil, mi Carme de nueve años que mi yo adulto había enterrado y que sin más, apareció, aquella tarde, por arte de magia, por el séptimo arte.
@Carme Folch, 2026
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